Hay locales que cierran, reabren y no vuelven a ser lo que eran. Y hay locales como Kahiki, que han convertido cada crisis en una excusa para reinventarse sin perder su identidad. La historia de los últimos años de Kahiki Barcelona es, en el fondo, una historia de resistencia.

Casi 50 años en el mismo sitio

Kahiki abrió sus puertas en 1977 en Gran Via de les Corts Catalanes, en pleno Eixample barcelonés. Durante más de cuatro décadas se convirtió en punto de encuentro de generaciones enteras de barceloneses: los que lo descubrieron de jóvenes en los 80 y 90, y los que lo descubren ahora buscando algo distinto a la coctelería de siempre.

La reforma de 2021: renovarse sin perder el alma

Tras el parón forzoso de la pandemia, en 2021 Kahiki afrontó una reforma en profundidad. El objetivo no era cambiar lo que funcionaba — la esencia tiki, los cócteles en cerámica original, el ambiente de bambú y luz tenue — sino ponerlo al día: espacios más cómodos, mejor pensados tanto para grupos grandes como para parejas que buscan un rincón más íntimo.

El resultado habla por sí solo: Kahiki no solo recuperó a su público de siempre, sino que sumó una generación nueva que lo descubre ahora por primera vez, atraída por una estética que hoy vuelve a estar de moda pero que aquí nunca dejó de ser auténtica.

De un local a una marca con dos casas

La prueba de que la apuesta funcionó llegó en septiembre de 2024, cuando Kahiki dio el salto a Mataró con un local de más de 600 m² — el tiki bar más grande de España — repartido en seis ambientes temáticos, con dos terrazas y zonas de juego (futbolín, billar, dardos). Lo que empezó como un bar de barrio en 1977 es hoy una propuesta con dos locales, pensada para seguir creciendo sin perder lo que la hizo especial desde el primer día.

Ven a comprobar por qué seguimos aquí después de casi 50 años

Cócteles artesanales en cerámica tiki, ambiente de bambú y una carta que combina lo de siempre con lo nuevo. Abierto los 365 días del año.