Antes de que la coctelería de autor pusiera de moda los cócteles "de diseño", ya existía un movimiento entero dedicado a convertir una copa en una experiencia: el tiki bar. Su historia empieza muy lejos de Barcelona, pero su capítulo más longevo en la ciudad se escribe, todavía hoy, en Kahiki.

De Los Ángeles a Barcelona

El primer tiki bar documentado lo abrió Ernest Gantt — más conocido como "Don the Beachcomber" — en Los Ángeles, en los años 30. Poco después, Victor Bergeron inventó en su local Trader Vic's uno de los cócteles más icónicos del género: el Mai Tai, en 1944. Desde California, la moda tiki se extendió por todo el mundo, mezclando decoración de inspiración polinesia con una coctelería tropical, dulce y espectacular, servida siempre en cerámicas con forma de tiki, cocos o incluso calaveras.

Los años dorados del tiki en Barcelona

En los años 70, Barcelona vivió su propio boom tiki: llegaron a coexistir entre siete y diez locales de esta temática, frecuentados por compañeros de oficina y estudiantes universitarios que buscaban una alternativa exótica a las tabernas de siempre. Fue en ese contexto, en 1977, cuando abrió Kahiki.

El último gran superviviente

De aquella década dorada, muy pocos locales han llegado hasta hoy. Kahiki es, con diferencia, el que mejor ha conservado — y actualizado — la esencia original: cócteles artesanales en cerámica tiki auténtica, muchos con humo o fuego, en un espacio construido con bambú y máscaras talladas que parece detenido en el tiempo, pero que no ha dejado de evolucionar. Mientras otros locales de aquella época cerraron o cambiaron de concepto, Kahiki reformó sus instalaciones en 2021 y, en 2024, abrió una segunda casa en Mataró que hoy es el tiki bar más grande de España.

Casi 50 años después de aquel boom de los 70, Kahiki sigue siendo la prueba de que el tiki bar, bien hecho, no pasa de moda.

Vive la Polinesia sin salir de Barcelona

El único tiki bar de la ciudad que mantiene viva la esencia de los años 70 — y la ha llevado también a Mataró.