Kahiki ha vuelto a estar entre los bares más solicitados de Barcelona, y no por un golpe de suerte. Repasamos los motivos concretos por los que este tiki bar, casi cinco décadas después de su apertura, sigue en el radar de todo el mundo.

1. La coctelería, sin atajos

Cada cóctel se sirve en cerámica tiki original, muchos con efectos de humo o fuego que convierten el pedido en un pequeño espectáculo. No es solo estética: detrás hay recetas artesanales que combinan lo clásico del movimiento tiki con toques actuales.

2. Una reforma que respetó el alma del local

Tras el parón de la pandemia, la reforma de 2021 modernizó las instalaciones sin tocar lo esencial: el mismo bambú, las mismas máscaras, la misma atmósfera de siempre — pero con espacios más cómodos, pensados tanto para grupos como para parejas.

3. Una banda sonora que no discrimina por edad

La mezcla de música de los 80 y 90 con éxitos actuales consigue algo poco frecuente: que el mismo local funcione para una generación que lo descubrió hace veinte años y para otra que lo descubre ahora por primera vez.

4. Los detalles que se recuerdan

Palomitas y galletas de pez de cortesía con cada consumición, sirviendo de guiño constante a la temática hawaiana. Son detalles pequeños, pero son justo los que la gente cuenta después a sus amigos — y los que explican el boca a boca.

5. Ya no es solo Barcelona

Desde septiembre de 2024, Kahiki tiene una segunda casa en Mataró: más de 600 m² y seis ambientes temáticos que lo convierten en el tiki bar más grande de España. La marca ya no depende de un único local para sostener su reputación — la está multiplicando.

Compruébalo en persona

Gran Via de les Corts Catalanes, 581. Abierto los 365 días del año, de 18:00h a 03:00h.